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martes, 19 de enero de 2010

Grandes compañías de fabricación y mantenimiento de ascensores. La esclavitud del cliente y el cuadro de maniobra...

Ya va siendo hora de hablar de las "triquiñuelas" que utilizan algunas -demasiadas- empresas del sector...
Cuando la promotora de un edificio contrata con la empresa especializada de turno la instalación de los ascensores del inmueble, ésta "obliga" a aquella a la formalización de un contrato de mantenimiento de los ascensores por un plazo, generalmente excesivo, y por un precio, habitualmente elevado. Alto coste y fijo que, en cuanto la promotora vende los pisos, es asumido deportivamente por la Comunidad de Propietarios de razón.
Hasta aquí, todo parece normal, pero es cuando la Comunidad de Propietarios se dispone a cambiar de empresa mantenedora de los ascensores cuando se lleva las sorpresas. La primera sorpresa es darse cuenta de que existen otras empresas de mantenimiento infinitamente más baratas que la suya. La segunda sorpresa es que la suya les tiene esclavizados gracias al "bloqueo" del CUADRO DE MANIOBRA.
El cuadro de maniobra es como el cerebro del ascensor (la caja que procesa los impulsos eléctricos que le llegan para después enviar otros y hacer que sucedan cosas -suba, baje, abra puertas, cierre, memoria, etc-), y el bloqueo al que nos referimos consiste en la imposibilidad de que una tercera empresa pueda hacerse cargo del mantenimiento de los ascensores ya sea porque el programa del cuadro de maniobra está codificado, ya porque el esquema del mismo no se le entrega a su propietario, de tal modo que un cambio de proveedor de mantenimiento supondría tener que cambiar el propio cuadro o incluso la instalación entera que controlaría el nuevo cuadro; ambas cosas tan costosas que son implanteables.
Por si fuera poco lo expresado hasta aquí, me consta que algunas empresas han llegado incluso a programar los cuadros de maniobras con bloqueos automáticos del ascensor cada 2.000 ó 3.000 maniobras, lo que obliga a tener que llamar urgentemente a la empresa de mantenimiento por parte del usuario (para que ésta llegue y apriete un botón -sin que se entere nadie de lo que ha hecho- y diga que ya funciona), lo que hace que parezca que el alto precio que paga el destinatario del servicio de mantenimiento viene siendo el merecido y está plenamente justificado.

Nota útil.- "Abuso de posición dominante" es una de las conductas prohibidas por la Ley de Defensa de la Competencia. Por posición dominante se entiende la situación en la que una empresa tiene la posibilidad de desarrollar un comportamiento relativamente independiente que le permite actuar en el mercado sin tener en cuenta a los proveedores, clientes o competidores. La legislación española no sanciona la mera posición dominante, puesto que ésta puede ser resultado de un buen desempeño empresarial, sino un abuso de la misma que pretenda restringir la libre competencia debilitando a los competidores, obstaculizando la entrada a otras empresas o aplicando condiciones injustas a clientes o proveedores. Ver Comisión Nacional de la Competencia.

jueves, 9 de julio de 2009

Lo último de lo último... el no va más de los abusos de poder por parte de los bancos para sanear sus balances a costa de empresarios y consumidores

Esta crisis no para de sorprendernos. Y cuanto más está uno en contacto con los problemas que aquejan a la generalidad de los ciudadanos más se sorprende. La primera vez que lo escuché me pareció tan fuerte como anecdótico, la segunda tan inverosimil como problemático, y las sucesivas ya lo veo como algo globalmente preocupante...
Empresario X, aún vivo, dedicado a la promoción inmobiliaria que, contra el viento y la marea que está padeciendo, consigue tener para entregar una promoción de -por poner un ejemplo en números redondos del que resulte fácil extraer un porcentaje- 10 viviendas terminadas. Empieza a llamar a los compradores para escriturar y se encuentra con que, de los diez, 5 no desean escriturar pese a perder lo que tengan que perder (no obstante pelearán hasta el final para perder lo menos posible) respecto de las cantidades entregadas a cuenta. De los cinco que quedan, a 1 (generalmente o rico heredero o millonario jubilado o funcionario) el banco le admite subrogarse en el préstamo promotor. Y a los otros cuatro, el banco les dice que en su caso no admite la subrogación, pero (y ahí viene lo fuerte...) que si realmente quieren adquirir una vivienda, sí que les concedería un préstamo hipotecario para adquirir una de las que el banco tiene en su amplísima cartera de inmuebles. Y lo peor de todo: NADIE SE QUEJA.